sábado, 26 de noviembre de 2016

dependemos de nuestra capacidad de resistir

Sólo una vez he citado a Fidel Castro en alguno de los textos que he publicado. Hoy, que ha muerto, he querido saber si aún conservaba en mi biblioteca el texto que cité. No ha sido difícil localizarlo, está entre la edición del Fondo de Cultura Económica del libro de Frantz Fanon Los condenados de la tierra y la Defensa en Camiri de Régis Debray.

El texto de Fidel en cuestión es éste:



He recorrido sus páginas, profusamente subrayadas, y he encontrado lo que cité,  “dependemos de nuestra capacidad de resistir”, entre lo subrayado.




Descontextualizada, me sigue pareciendo una buena consigna.


[El texto en que lo cité, no lo firmé con mi nombre sino  como Lautrélauteur, nada menos. Corría el año de gracia de 1969.]

viernes, 28 de octubre de 2016

jueves, 24 de marzo de 2016

Con curiosidad

“Afuera, el jardín –en realidad, Marienbad entero– mantenía intacto su hechizo”. Así termina Vila-Matas su último libro Marienbad eléctrico.
Unas pocas páginas antes, en la 100, aparece el Cervantes del prólogo a las Novelas ejemplares: “Horas hay de recreación, donde el afligido espíritu descanse. Para este efecto se plantan las alamedas, se buscan las fuentes, se allanan las cuestas y se cultivan, con curiosidad, los jardines”.
Mientras tanto, con curiosidad, observo cómo, en El tercer pliegue, mi jardín en Jesús Pobre, se mueven las vagabundas que dejo a su aire.


viernes, 1 de enero de 2016

rito (marino)

las marinas, denia, 01/01/16

Compruebo otro primer día de año que el mar permanece (de lo que aquí llevo dando cuenta en 201120122013, 2014 y 2015).

Recito de nuevo los versos de Rimbaud

Elle est retrouvée,
Quoi? — L’Éternité.

C’est la mer allée

Avec le soleil.


y, con Ungaretti,

m’illumino d’immenso.

domingo, 31 de mayo de 2015

el canto de los pájaros

“Mirlos, ruiseñores, tórtolas, petirrojos, no sé si juntos o en sus respectivas reservas tribales, acuden al socaire del jardín y dotan a la mañana de una variante de equilibrio perpetuo que se parece a la justicia”, escribe Caballero Bonald en la página 12 de Desaprendizajes, y yo, hace unos días, dejé esas líneas señaladas con una flecha en el margen de la página.
Disiento con respecto a las tórtolas, su zureo no me arrulla, me resulta extraño al canto de los pájaros, y, si tuviera yo que hacer una lista, no faltaría la oropéndola, que sí lo hace, a menudo, en mi jardín. Así que, ahora que vuelvo de él, y esta mañana temprano he sentido allí ese equilibrio inmerso en el canto de los pájaros, busco la marca que dejé en el libro y leo “Mirlos, ruiseñores, oropéndolas, petirrojos...”, dos sílabas más en ese canto.

lunes, 25 de mayo de 2015

elecciones (de las gentes)

Caballero Bonald termina el capítulo de Desaprender que titula igual que el libro, con esta frase:
Todavía estás a tiempo de comenzar a reconstruir tu casa, reescribir tu historia, desaprendiendo al fin lo consabido.
Y como estábamos a tiempo, a ello vamos.

viernes, 15 de mayo de 2015

interpelación

“¿Y qué vas a hacer tú para inhibirte de esa irrupción de algarabías oriundas de estadios, parlamentos, cuarteles, procesiones?” —me interpela José María Caballero Bonald desde la página 40 de Desaprendizajes.

Resistir, vengo haciendo estos últimos años, pero ahora no es tiempo de resistir, sino de ganar —contesto a la página que leo.

(Y, esta vez, significamos porque podemos, le digo de paso a Samuel Beckett).