Recorro los estantes donde están mis libros franceses y, al recordar la noticia de la muerte reciente de Jean-Jacques Pauvert, que osó publicar a Sade en la primera mitad del siglo pasado en Francia, busco qué libros suyos de los que tuve, siguen aún en mi biblioteca. Sí, ahí están algunos de los que Jean-Jacques Pauvert editó de Sade. Abro Justine ou les malheurs de la vertu, en la edición de 1955, que compré, así figura en la página de guardas, en julio de 1969, y en la portadilla leo: “Préface de Georges Bataille”. Recuerdo que también fue Jean-Jacques Pauvert quien hizo una preciosa edición de Histoire de l’œil y de Le mort, en formato 9×18, rosa el primero y negro el segundo, y, al lado de Ma mère, ese libro perturbador de Bataille, póstumo, que también publicó Jean Jacques Pauvert en 1966, los encuentro.
El formato de Histoire de l’œil y Le mort me recuerda el de la colección “Libertés”, y vuelvo al estante donde reposa Sade, cuyo Français, encore un effort si vous voulez être républicains apareció en esa colección. Lo abro, y, en la página de guardas debajo de mi nombre escrito con mi letra de veinteañero reciente, acompañado del año 68 colgando de la ge, encuentro que escribí:
– Tu as entendu parler du Marquis de Sade?
– Ouais, c’est un type qui a dit: «Français, encore un effort si vous voulez être républicains»
Por la noticia de su muerte, busco en mi biblioteca Así se fundó Carnaby Street. No lo encuentro, tampoco Por el camino de Swan, perdidos ambos en alguna de mis mudanzas. Sólo veo los lomos de libros muy posteriores a aquella estancia suya, en 1969 o quizá 1970, en mi casa del Camino Viejo del Grao, donde se sentó en el sofá morado, entre los bafles, y allí se quedó no recuerdo cuántos días. ¿No se dejó una copia mecanografiada de Así se fundó Carnaby Street? La buscaré –me digo. Pero me salta a la vista Para ti, ese libro póstumo de Ignacio Prat que publicó Pre-Textos. Lo saco de la estantería, lo hojeo y caigo en “Poemas metidos en una botella y sacudidos hasta hacerles sangre”, cuya segunda estrofa comienza por estos dos versos: Qué susto cuando la puerta nos señala un caos así