domingo, 3 de agosto de 2008

llegó el verano

Primer domingo de agosto. Compro El País y busco el suplemento de Pasatiempos. ¡Sí!, ¡está!, como todos los agostos, con el crucigrama blanco, el autodefinido y el damero maldito. Llegó el verano. Ya puedo hacer una pausa, afilar el lápiz y entretenerme con pasatiempos. Dejar pasar el tiempo, pensando sin pensar demasiado.

Separo el suplemento de Pasatiempos, que reservo para un momento en que celebrar el ritual veraniego, y hojeo el resto del periódico. Paso sin detenerme y sin inmutarme por titulares que encabezan noticias sobre Solbes y la crisis, De Juana Chaos en la calle, o Bélgica que se tambalea, pero me sobresalto con el que reza “De la Vega: “España apoya la liberalización de Petromex” ” (sic, la empresa se llama en realidad Pemex). ¡Cielos!, ¡y dice nada menos que “La vicepresidenta ha alabado la reestructuración del sector energético emprendida por el gobierno mexicano”! ¡La izquierda mexicana en pie de guerra contra la manera en que el gobierno de Calderón quiere privatizar Pemex y la portaestandarte de la renovación del socialismo español encantada! Qué casualidad que Repsol se vaya a quedar con un buen bocado del pastel…

Y ni mención de la consulta popular promovida por el PRD, desde el gobierno de México, Distrito Federal, realizada el domingo pasado y su resultado abrumador en contra del proyecto de privatización de Pemex. Ni de cómo, en tiempos de Lázaro Cárdenas, la nacionalización del petróleo fue un movimiento popular, hasta el extremo de que había quien llevaba sus gallinas para que el gobierno pudiera comprar las empresas petrolíferas.

Eso sí, De la Vega anuncia sin solución de continuidad a bombo y platillo que España duplicará su aportación a la lucha contra el SIDA, ¡el doble, ahí queda eso! El petróleo que nacionalizó Lázaro Cárdenas para Repsol, y el gobierno español da unos dineritos para una buena causa. ¡Ponga un pobre en su mesa, que es Navidad!, o, versión moderna, ¡hagamos una conferencia de donantes para arreglar estos destrozos que acabamos de causar! ¿Será que el verano derrite a la izquierda?

En fin, y yo que abría El País con avidez en busca de pasatiempos, para comprobar que ya era verano…

Catástrofe añadida: aún no tengo canción del verano. Mi hija, que se ha ido al Congo de vacaciones, después de estar trabajando unos meses en Jartum, me envió por Skype no hace mucho la que es la suya este verano, una rumba congoleña, y me dijo que cómo no tenía yo ninguna, que el verano no es verano sin canción del verano. En vista de cómo está el patio creo que voy a adoptar la versión salsa de “Ne me quitte pas” de Yuri Buenaventura, ese maestro en convertir en fiesta lo que da ganas de llorar.

1 comentario:

Helena dijo...

Te gusto Yuri mas que Magic Systeme, eh?

Hablando de Pemex, llevo todo el verano leyendo sobre la corrupcion en la empresa del petroleo... y me quedan pocas dudas de que la nacionalizacion is the way forward en cuanto al petroleo. Ya lo hablaremos.