lunes, 29 de abril de 2013

Viejas canciones, nuevos usos

Hace unas semanas escribí sobre la canción de Chicho Sánchez Ferlosio “Gallo rojo, gallo negro” como una pieza fundamental de las músicas en mi memoria antifranquista en una de las entradas de este bloc de notas que dediqué a ese asunto, la titulada, como la canción, Gallo rojo, gallo negro. No es, sin embargo, una pieza de arqueología, válida sólo para rescatarla en una exposición.

La propia exposición para la que la seleccioné como banda sonora, subraya desde su propio título, Memoria y vigencia de un compromiso. Universitarios contra la dictadura, que no se trata sólo de memoria, sino también de vigencia del compromiso político de lucha contra la opresión, que ahora no adopta la forma de la dictadura franquista, sino del desmantelamiento de las conquistas sociales de años por el capitalismo sin freno.

Y “Gallo rojo, gallo negro” no es sólo memoria, como lo muestra la versión 2012 de Silvia Pérez Cruz y Raül Fernández.




Como también me ha mostrado que las buenas canciones perviven en la memoria y están disponibles para nuevos usos, el saber, en una entrevista en RockdeLux a Ada Colau, que por los versos

Oh, benvinguts, passeu, passeu,
de les tristors en farem fum.
A casa meva és casa vostra,
si és que hi ha cases d’algú

la Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha hecho suya la canción de Sisa “Qualsevol nit pot sortir el sol”.