Por la noticia de su muerte, busco en mi biblioteca Así se fundó Carnaby Street. No lo encuentro, tampoco Por el camino de Swan, perdidos ambos en alguna de mis mudanzas. Sólo veo los lomos de libros muy posteriores a aquella estancia suya, en 1969 o quizá 1970, en mi casa del Camino Viejo del Grao, donde se sentó en el sofá morado, entre los bafles, y allí se quedó no recuerdo cuántos días. ¿No se dejó una copia mecanografiada de Así se fundó Carnaby Street? La buscaré –me digo. Pero me salta a la vista Para ti, ese libro póstumo de Ignacio Prat que publicó Pre-Textos. Lo saco de la estantería, lo hojeo y caigo en “Poemas metidos en una botella y sacudidos hasta hacerles sangre”, cuya segunda estrofa comienza por estos dos versos: Qué susto cuando la puerta nos señala un caos así
Hace unas semanas escribí sobre la canción de Chicho Sánchez Ferlosio “Gallo rojo, gallo negro” como una pieza fundamental de las músicas en mi memoria antifranquista en una de las entradas de este bloc de notas que dediqué a ese asunto, la titulada, como la canción,Gallo rojo, gallo negro. No es, sin embargo, una pieza de arqueología, válida sólo para rescatarla en una exposición. La propia exposición para la que la seleccioné como banda sonora, subraya desde su propio título, Memoria y vigencia de un compromiso. Universitarios contra la dictadura, que no se trata sólo de memoria, sino también de vigencia del compromiso político de lucha contra la opresión, que ahora no adopta la forma de la dictadura franquista, sino del desmantelamiento de las conquistas sociales de años por el capitalismo sin freno. Y “Gallo rojo, gallo negro” no es sólo memoria, como lo muestra la versión 2012 de Silvia Pérez Cruz y Raül Fernández.
Como también me ha mostrado que las buenas canciones perviven en la memoria y están disponibles para nuevos usos, el saber, en una entrevista en RockdeLux a Ada Colau, que por los versos Oh, benvinguts, passeu, passeu, de les tristors en farem fum. A casa meva és casa vostra, si és que hi ha cases d’algú la Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha hecho suya la canción de Sisa “Qualsevol nit pot sortir el sol”.
Viendo por dónde anda una tal Helena Puig Larrauri (dando una charla en el MIT Center for Civic Media), no puedo evitar recordar unos versos de Lluís Llach que, aparecidos un año antes de la muerte del dictador, canté a menudo con la misma sensación de celos y contento:
I perquè sé que vosaltres
anireu més lluny que jo,
estic gelós i content,
molt gelós i content
de la sort que heu tingut,
de la sort que tindreu
(Y sirve de coda a la serie de entradas sobre las Músicas en mi memoria antifranquista, que empezaban con Helena desenganya’t.)