martes, 23 de septiembre de 2008

celebración del intrusismo

En el Centro del Carmen, José Saborit presenta un libro de poemas que le ha publicado Pre-Textos y Luis Landero toca la guitarra. En las paredes cuelgan cuadros de Saborit, pero apenas los mira nadie, la atención puesta en la guitarra de Landero y los poemas de Saborit, que recita Carlos Marzal. Tampoco nadie lee aquí El guitarrista, y pienso si no será el novelista el intruso que se ha colado en la vida de un guitarrista, que ahora deja la guitarra y lee un poema del pintor, que es un intruso que cogió unos pinceles, y ahora lee un poema de Saborit, el poeta.

Hace tal bochorno, que salgo al claustro de vez en cuando para tomar el fresco un poco. Luego, con una copa en la mano, me cuentan que Carlos Marzal ha hablado de algo que no he oído, unas expediciones poéticas, o de poetas, a romper farolas. Yo también apedreé una farola en una ocasión, aunque mi delito contra el mobiliario urbano ya está prescrito, fue hace más de cuarenta años, pero aún recuerdo el ruido triunfal del cristal al romperse, certificando mi salida de la niñez. No sabía sin embargo que fuera una actividad de poetas, y que yo empezaba una larga carrera de intrusismo variado.

Bienvenidos sean los intrusos: quizá aquí yo hago literatura.