martes, 1 de marzo de 2011

contradicciones

Empieza marzo y las Fallas se ciernen amenazantes en el horizonte. Yo huyo, como ya vengo haciendo año tras año, esta vez a Siria. Y, sin embargo, ya añoro la pólvora y la fiesta.

Recuerdo que la primera vez que mis padres me dejaron salir de casa por la noche fue unas fallas, y para mis padres, sin esa suspensión de las leyes que son las fiestas de las Fallas, hubiera sido impensable, en 1963, en pleno franquismo, el que su hijo quinceañero saliera de casa por la noche.

Recuerdo a Hassan ibn Sabbah, el fundador de la secta de los hashshashín (aficionados al hachís, o asesinos) recluido en la fortaleza de Alamut, en el norte de Persia.

Recuerdo el gran momento de Alamut, en el siglo XII, cuando, ya muerto Hassan ibn Sabbah, uno de sus sucesores declara llegada la Gran Resurrección, y con ella la abolición de todas las leyes, o, mejor, la abolición de la sumisión a la ley. Y durante unos años la comunidad de Alamut experimenta la revolución de hacer residir en cada uno el gobierno de sí.

No hay gran momento de Alamut en las Fallas, puro desgobierno. Huyo pues.

(Mientras tanto, en Túnez, Egipto, Libia, ensayan con mayor o menor fortuna sus Alamut.)