lunes, 3 de noviembre de 2008

jazz en casa botella

En Casa Botella hay cena fría y jazz todos los miércoles. Llego antes de las nueve, la hora del primer pase, y saludo a Rafa, y a Joan Soler y Lucho Aguilar, que están desenfundando los instrumentos. Tuve a Joan Soler en el Vives en tres conciertos memorables, en marzo de 2003 tocando a Wes Montgomery, en octubre del 2004 en el concierto que titulamos “Vibes en el Vives”, con Arturo Serra, y en abril del 2007 con Celia Mur.

Pido una copa de vino, Rafa me abre una botella y charlamos. De los conciertos del Vives, de música y matemáticas, de México, del ritual de la escucha de la música seria en silencio (y mientras más en serio se toman algunos lo de seria, mayor ha de ser el silencio) y de tocar en restaurantes como aquí. A Joan Soler le encanta tocar en una esquina sin que le hagan mucho caso, se siente más libre. “La gente hablando no me importa” –me dice–, “pero no soporto los teléfonos móviles”.

Cuando empiezan a tocar, Rafa se sienta en la barra a escucharles. “Rafa, tú haces esto porque te gusta”, –le digo. “No, no, hay miércoles que está a reventar”, –se defiende.

Amparo no llegará hasta las diez porque se ha ido a hacer pilates, y mis hermanos no aparecen. En la guitarra de Joan Soler se cuela “Manha de carnaval” y yo ya llevo media botella de Maduresa.

Me acuerdo de la tarjeta que hice para anunciar el concierto en que Joan Soler tocó Wes Montgomery.