miércoles, 5 de noviembre de 2008

my life in the bush of ghosts

En un viaje a París en febrero de 1981 –por el que me libré de ver los tanques ocupando las calles de Valencia– compré el disco que hicieron Brian Eno y David Byrne (entonces aún sólo líder de Talking Heads) My life in the bush of ghosts. En la contraporta llevaba escrito que el título estaba tomado de una novela de Amos Tutuola, de quien no sabía nada, y tuve curiosidad de descubrir autor y novela. No fue posible entonces y pronto olvidé la existencia del libro. El disco anduvo una temporada aposentado en mi tocadiscos, repitiendo, sobre todo, la salmodia del primer corte de la cara B (pieza que, por cierto, desapareció en la edición conmemorativa del 25º aniversario de su publicación).

En un momento tormentoso de mi vida, en que decidí recuperar la memoria, abrí una carpeta en la que guardar apuntes de hechos y andanzas, que titulé My life in the bush of ghosts. Aunque el disco había dejado de frecuentar mi tocadiscos, me había quedado el título prendido en la memoria, dispuesto para otros usos. No es de extrañar pues que, al encontrar el libro hace un mes en México, D. F., recién traducido al español en Siruela lo comprara de inmediato.

Acabo de terminar de leerlo, ahora hace ya tiempo que no siento que mi vida transcurre en la maleza de los fantasmas (de hecho, la carpeta que titulé por el disco de Eno y Byrne, ahora está sepultada por otras en una más grande que he titulado In my life), y además se acaba otro Bush, con el que desde luego hemos vivido entre matorrales y fantasmas. The end.