martes, 12 de marzo de 2013

Gallo rojo, gallo negro

En mi memoria antifranquista una de las músicas fundamentales es la de la canción “Gallo negro, gallo rojo” de Chicho Sánchez Ferlosio. La escuché por primera vez en 1965 gracias a Alberto García. No lo sé con seguridad, pero tuvo que ser en la casa de sus padres en la calle Gorgos, o, quizá, en una casa a la que Alberto me llevó a una reunión, cuya dueña me la presentó como Jacinta, y sólo años después supe que su apellido era Gil. (La casa debía de estar vigilada porque a mi padre le informaron de inmediato de que yo andaba con malas compañías, y me recibió, al volver a su casa, preguntándome si no sabía dónde me había metido, qué hacía yo con esa gente “de la cáscara amarga”, pero ésa es otra historia.)

Alberto me enseñó a tocar “Gallo negro, gallo rojo” en la guitarra, y yo osé cantarla más de una vez. Así pasaba la canción de uno a otro, como su espíritu resistente: “Gallo negro, gallo negro, / gallo negro, te lo advierto: / no se rinde un gallo rojo / más que cuando está ya muerto”.

Chicho Sánchez Ferlosio la había publicado en Suecia en un disco de 25 cm con seis canciones en el que no aparecía su nombre, y en cuya contraportada se decía que el autor e intérprete era un español, cuyo nombre tenía que permanecer en el anonimato. Ésta es la portada de ese disco sueco:




En España, la canción tuvo que esperar hasta 1978 para aparecer publicada en el disco A contratiempo.









(También en la banda sonora de la exposición “Memoria y vigencia de un compromiso. Universitarios contra la dictadura